El Polideportivo Misael Delgado fue testigo de una noche de contrastes, un festín porteño y una debacle violeta, donde la Academia Puerto Cabello se impuso con un contundente 3-0 sobre Metropolitanos FC en la primera ronda preliminar de la Copa Sudamericana 2025.
¡Qué noche! En un abrir y cerrar de ojos, el sueño de Metropolitanos se esfumó rápidamente.
El primer tiempo transcurrió en una parsimonia que recordaba a esas tardes de domingo donde el fútbol parece una siesta colectiva. Ambos equipos, medidos y cautelosos, parecían temer más al error que buscar el gol. Pero como en toda buena trama, el segundo acto reservaba las emociones fuertes.
Al minuto 52, Neftali Manzambi abrió el marcador, desnudando las carencias defensivas de Metropolitanos con una jugada que, parafraseando a un clásico, «ni el VAR la vio venir». A partir de ahí, el partido se convirtió en un monólogo porteño. Gerardo Padrón, en el 91, y Junior Paredes, en el 99, se sumaron a la fiesta, dejando claro que la noche era de la Academia.
Pero no todo fue goles y vítores. Los minutos finales se convirtieron en un aquelarre de tarjetas y expulsiones. Una trifulca, digna de un clásico de barrio, dejó un saldo de cuatro expulsados: uno de Puerto Cabello y tres de Metropolitanos. Al parecer, el ímpetu de los jugadores superó con creces su temple, dejando una imagen bochornosa que empañó la victoria local.
Metropolitanos se despide de la Sudamericana con la cabeza gacha, mientras que Puerto Cabello avanza a la fase de grupos.
La asistencia al Misael Delgado fue notable, aunque las cifras oficiales brillaron por su ausencia. En tiempos donde todo se mide en likes y retuits, sorprende la falta de precisión en un dato tan básico. Pero, ¿qué importa? El ambiente festivo estaba ahí, como un eco de la alegría porteña.
En fin, una noche de fútbol que nos recordó que, a veces, la pasión desbordada puede convertir un partido en un sainete. Y que, en el fútbol como en la vida, los minutos finales pueden cambiarlo todo.

