El acuerdo con el entrenador venezolano César Farías se cayó. La noticia, que debió ser de celebración para el club cardenal, se convirtió en una pesadilla de última hora: la llegada fue cancelada. Con 52 años, el ex entrenador de La Vinotinto vio cómo su historial de controversias disciplinarias fue más pesado que su currículo. El rechazo fue público y desató una controversia que toca directamente el corazón de la Vinotinto.
El veto silencioso del vestuario
La presión se hizo insostenible. Hinchas de Santa Fe en redes sociales rechazaron la idea debido a los «malos papeles» de Farías en América y Junior. El capitán Hugo Rodallega (‘Hugol’) reaccionó al rumor con dos emojis de risas en un gesto que evidenció el pulso interno. Pese a que el presidente Eduardo Méndez desmintió las versiones sobre la solicitud de los jugadores para vetar al entrenador, la versión de la prensa apunta al veto silencioso del vestuario.
El historial de riesgo (agresiones y amenazas)
El «carácter fuerte» de Farías, que en su momento fue visto como un activo, ahora parece ser un pasivo fatal. Su expediente incluye una sanción de 14 meses en Ecuador por agredir a los jugadores Brian Oyola y Juan Ruíz Gómez durante un partido. Este patrón de inestabilidad se suma a los problemas de seguridad que marcaron sus recientes salidas en Colombia y Bolivia, donde afirmó haber recibido «amenazas constantes» que excedieron los límites.
¿Vinotinto, el último recurso?
La caída de este fichaje, que se da justo en un momento de incertidumbre para la selección nacional, aviva la especulación. Farías criticó que los extranjeros «Empezaron a venir acá cuando empezó a haber dinero» en Venezuela, dejando clara su postura sobre el talento técnico nacional. Ahora, la pregunta es ineludible: ¿Fue Santa Fe un «Plan B” fallido? ¿o es la reputación turbulenta de Farías una fuerza que le impide retomar las riendas del fútbol más allá de la Vinotinto?
