En la pelota la gloria puede llegar en el momento más inesperado, como un jonrón con dos outs en la novena entrada o, en este caso, con la aparición estelar de un lanzador que con precisión y la frialdad, se ha convertido en el custodio de las victorias de Bravos de Margarita. Hablo por supuesto de Claudio Custodio, un nombre que se escucha con fuerza, en estos días de Round Robin y que nos advierte, nunca se sabe de dónde saldrá el héroe.
Este lanzador de 34 años, con la experiencia de quien ha recorrido mil y un caminos en el diamante, ha demostrado que la edad no es impedimento para brillar, por el contrario. En dos días, Custodio se fajó con toleteros de la talla de Rougned Odor, Osleivis Basabe y Andrés Chaparro, dejándolos con la carabina al hombro y asegurando una barrida ante las Águilas del Zulia que dejó a la fanaticada margariteña extasiada. ¡Y vaya que no fue tarea fácil! Dominar a un bateador como Odor, con esa cara de pocos amigos y ese swing demoledor, es como intentar domar a una fiera hambrienta. Pero Custodio, tranquilo y sin nervios, lo mandó de vuelta al banco con la cabeza gacha.
Y la cosa no quedó ahí. Al día siguiente, Custodio se enfrentó a los encendidos bates de los Cardenales de Lara, un equipo que venía con el ánimo por las nubes. Pero el bravo héroe dominicano, imperturbable ante la adversidad, dominó a Harold Castro con un elevadito que pareció perderse en el cielo crepuscular, ponchó al temible Carlos Narváez con tres lanzamientos que silbaron como balas, y obligó a Rangel Ravelo a entregar el último out con una rola que no salió del infield. ¡Una actuación digna de un custodio de élite!
Lo curioso del caso es que Custodio, a pesar de su apellido predestinado, no es un cerrador acostumbrado. En su larga trayectoria, que incluye pasantías por las Estrellas Orientales en su natal República Dominicana y por los Tigres de Aragua en Venezuela, ha desempeñado diversos roles en el bullpen. Pero este año, con los Bravos de Margarita, en el Round Robin ha encontrado su verdadera vocación: ser el guardián de las victorias, el hombre que apaga los incendios y asegura la tranquilidad en la isla.
Con su actuación en el Round Robin, Custodio ha demostrado que es un lanzador de raza, un guerrero del montículo que no se amilana ante ningún reto. En poco menos de seis entradas, solo ha permitido una carrera, ha maniatado a los bateadores rivales y ha ponchado a más de uno por inning. ¡Un verdadero custodio de las aspiraciones de Bravos!
Y es que Bravos, se aferra al segundo lugar del Round Robin, le arrebató el invicto a los Cardenales y sueña con llegar a la gran final. La afición margariteña, que ha sufrido años de sequía, se ilusiona con la posibilidad de ver a su equipo levantar el trofeo de campeón. Aún queda mucho camino por recorrer, pero las posibilidades de Bravos se multiplican. Ya veremos qué les depara el destino, pero una cosa es segura: con este custodio en la lomita, la emoción está garantizada.

