Baloncesto

Curro Segura y el nuevo dogma Vinotinto: Disciplina, alegría y hambre de gloria

Curro Segura dando instrucciones a la selección venezolana de baloncesto en su primer entrenamiento

La pizarra está limpia, pero la historia pesa. En el tabloncillo, donde los segundos se hacen eternos y la respiración se corta, Venezuela comienza a escribir un capítulo inédito. No es solo un cambio de nombre en el banquillo; es un cambio de piel. Curro Segura, el estratega granadino, ha tomado el silbato de la Vinotinto de las Alturas con una misión que suena a paradoja: construir el futuro sin olvidar la identidad guerrera que nos trajo hasta aquí.

Su aterrizaje en suelo patrio, apenas el jueves por la noche antes del debut, marca el inicio de una carrera contrarreloj. El objetivo es titánico: clasificar al Mundial de Qatar 2027. Pero para llegar al desierto, primero hay que sobrevivir a la selva de las eliminatorias sudamericanas.

Disciplina, Alegría y Agresividad

Segura no vende humo; vende trabajo. Su discurso inaugural no se centró en sistemas complejos, sino en la actitud, esa moneda de cambio que en el baloncesto caribeño vale más que el oro.

«El equipo tiene que jugar disciplinado, alegre y agresivo. Que disfrutemos con el esfuerzo, que juguemos con intensidad, sin miedo y con carácter». — Curro Segura.

Estas palabras no son al azar. Definen el ADN que el español quiere inyectar en un equipo que, históricamente, ha dependido de su corazón para compensar sus carencias físicas. La disciplina para ejecutar, la alegría para no perder la esencia del juego caribeño, y la agresividad para defender cada centímetro de madera.

El eterno dilema de los centímetros

Hay verdades que duelen, y Segura soltó una lapidaria en su presentación: «La altura es lo único que no se entrena».

Es la vieja herida del baloncesto venezolano. Sin embargo, el estratega llega con una visión pragmática: potenciar lo que se tiene. Con la ausencia de hombres clave por lesión como José Ascanio y Pedro Chourio, los focos giran hacia Enrique Medina. A sus 21 años, Medina es la torre más alta que posee la nación, una promesa que debe madurar a marchas forzadas bajo el nuevo esquema.

Segura lo tiene claro: «En mis manos está tratar de sacar el máximo rendimiento con las herramientas que tenga». No habrá excusas sobre la estatura; habrá estrategia para compensarla.

Un puente entre dos generaciones

La lista de 12 seleccionados combina experiencia y juventud. Es un vestuario donde conviven los ecos de las grandes batallas pasadas y los gritos de la nueva sangre.

Por un lado, la jerarquía de los «caballos» de 38 años: David Cubillán, Néstor Colmenares y Windi Graterol. Son los guardianes del templo, los que deben traducir el mensaje de Seguridad al resto del grupo. Por el otro, la juventud de Anyelo Cisneros (28 años) y el ya mencionado Medina, quienes están llamados a tomar el testigo.

Más del 80% de esta plantilla hace vida en el extranjero, lo que habla de talento exportable, pero también del reto de ensamblar piezas dispersas en tiempo récord. La primera prueba de fuego será inmediata: este jueves 27 de noviembre contra Colombia en Cali , un rival que, como bien advirtió el técnico, exige una respuesta inmediata.

La visión: Ganar hoy para soñar mañana

Aunque la mira telescópica apunta a Qatar 2027, el técnico granadino insiste en la miopía necesaria del deporte de alto rendimiento: el «partido a partido». «Mi visión no va más allá del jueves», sentenció.

La era de Curro Segura arranca no con promesas de campeonatos, sino con la promesa de «devolver a Venezuela al mejor nivel competitivo del baloncesto sudamericano». La maquinaria Vinotinto se enciende de nuevo. Falta altura, quizás. Pero si algo nos ha enseñado este equipo, es que cuando falta tamaño, sobra corazón. Y ahora, también, sobra disciplina.

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