Béisbol

La Guaira llora a Danry Vásquez: ¿Un cambio inexplicable?

Foto Daniel Sosa

La noticia cayó como un balde de agua fría en el litoral venezolano. Danry Vásquez, el ídolo de la afición guairista, el hombre que con su bate había escrito páginas doradas en la historia reciente de los Tiburones, ya no vestiría más la camiseta escuala.

Un cambio impopular, casi inexplicable para muchos, lo envió a volar a la jaula de los pájaros rojos de Cardenales de Lara. ¿Acaso el alto mando tiburón había perdido la cabeza? ¿Qué se escondía detrás de esta decisión que ha dejado a la afición sumida en la perplejidad y la tristeza?

Vásquez, «La Bala» de Ocumare del Tuy, no es un pelotero para tener calentando la banca. Su talento, su entrega, su conexión con la grada, lo exigían en el terreno. Pero en la Guaira de este año, las oportunidades escaseaban. Oswaldo Guillén, el manager con el que Danry Vásquez había brillado en el pasado, parecía tener otros planes. Luis Matos, con su bate encendido, se adueñó del jardín central. Yasiel Puig, aunque con destellos de su inmenso potencial, aún no terminaba de explotar. Y Leonys Martín, el otro cubano de la fiesta, también reclamaba su espacio.

Para Danry Vásquez, quedaban las migajas. Un puñado de juegos en el jardín derecho, donde su defensa, quizás su punto débil, lo ponía en la cuerda floja. Ni siquiera el cuarto puesto en el outfield le estaba asegurado, teniendo que compartirlo con Franklin Barreto. ¿Era justo que un jugador de su calibre, con un promedio vitalicio de .296, 28 jonrones y 215 carreras impulsadas, se marchitara en la banca?

La gerencia de los Tiburones, con el supuesto visto bueno de Ozzie, decidió que no. Y así, Danry Vásquez, el ídolo, el jugador arraigado a la causa, el que hacía vibrar las gradas del Universitario, hizo las maletas rumbo a Barquisimeto. A cambio, llegaron dos lanzadores: Pedro García y Yapson Gómez. García, un relevista con experiencia en la liga, y Gómez, un brazo conocido en Venezuela, con ocho temporadas a sus espaldas en Cardenales.

A simple vista, el cambio parece desequilibrado. ¿Dos lanzadores por un bateador de la talla de Danry Vásquez? La afición no lo entiende, y las redes sociales son un hervidero de críticas y lamentos. Mientras tanto, Henry Blanco, el manager de los Cardenales, se frota las manos. «La Bala» ya debutó con su nuevo equipo, y lo hizo a lo grande: de 3-2, con un jonrón y dos carreras impulsadas.

Danry Vásquez, no ha dicho una palabra en contra de La Guaira. «Estoy contento de estar en un equipo competitivo», declaró. «Tengo muchas ganas de jugar y ganar». Ozzie Guillén, por su parte, guarda silencio. Al inicio de la temporada, había dicho que contaba con Danry Vásquez, Yaciel Puig y Alcides Escobar como figuras de jerarquía. Ahora, tiene que arreglárselas con uno menos.

¿Fortalecerá o perjudicará este cambio a los Tiburones? Solo el tiempo lo dirá. Lo que es seguro es que la afición guairista no olvidará fácilmente la salida de su ídolo. La herida aún está abierta, y el dolor se siente en cada rincón del estadio.

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