El lanzador dominicano Ronel Blanco protagonizó una noche histórica en el Minute Maid Park, al lanzar un No-Hitter en la victoria de los Astros de Houston por 10-0 sobre los Azulejos de Toronto. En su primera apertura de la temporada, Blanco dejó a los bateadores de Toronto sin hits, otorgando solo dos bases por bolas y ponchando a siete.
La hazaña de Blanco es aún más notable si se toma en cuenta su reciente experiencia personal. La semana pasada, él y su esposa recibieron a su segundo hijo, una niña. Al día siguiente, abrió su último juego en los entrenamientos primaverales, y al final del mismo, el manager Joe Espada le informó que había sido incluido en la rotación de abridores para el inicio de la temporada.
Blanco dominó a la ofensiva de los Azulejos desde el primer lanzamiento. Su recta alcanzó las 96 millas por hora, y mezcló con eficacia sus lanzamientos secundarios, incluyendo su cambio y su slider. Los bateadores de Toronto nunca descifraron su repertorio, y solo George Springer pudo embasarse por base por bolas en par de oportunidades.
El último out del juego fue un rodado a la segunda base que el camarero manejo sin problemas. En ese momento, la emoción de Blanco y sus compañeros era evidente. Se abrazaron y celebraron en el montículo, festejando un logro que quedará grabado en la historia de los Astros.
