Un juego de béisbol es una caja de sorpresas, una novela por entregas donde el desenlace se escribe en el último suspiro. Así lo vivieron Caribes y Tigres en Puerto La Cruz, en un duelo que parecía sentenciado y terminó con un giro dramático.
Al cierre del sexto inning, la tribu tenía una sólida ventaja de cuatro carreras. Leonardo Reginatto y Leonel Valera, con sus batazos oportunos, habían tejido una trama que parecía conducir a la victoria. Pero el béisbol está lleno de volteretas.
Lorenzo Cedrola, con un swing demoledor, le conectó un jonrón con dos en base al zurdo Gabriel Yánez, quien a sus 25 años, carga con el estigma de ser bateado con cierta facilidad en la LVBP. Sin embargo, este joven, con experiencia en las ligas menores, posee un talento innegable. Con 286 entradas lanzadas y 296 ponches, su efectividad de por vida en las inferiores es de 3.45. Es cuestión de tiempo para que Yánez domine a los bateadores, como lo demostró el año pasado en la LVBP, al ponchar a 14 en 16 innings. Cedrola lo tumbó en esta ocasión, pero ya lo veremos levantarse, como un boxeador que besa la lona para volver con más fuerza.
Y mientras Yánez se recupera del golpe, surge la figura del cubano Richard Guasch, quien lanzó el octavo inning manteniendo su efectividad inmaculada. Con récord de 2-0, tres holds y 9 ponches en 6 entradas, Guasch se ha convertido en un brazo confiable para la tribu.
¿Por qué no es el cerrador del equipo? ¿Por qué no salió en el noveno? Simple, en el octavo inning, los bateadores de los Tigres fueron Amarista y Cafecito Martínez, el corazón de la ofensiva bengalí. Ahí se necesitaba un apagafuegos, un lanzador con temple para enfrentar a los felinos.
Por eso, no se debe criticar al manager de la tribu, Morgan Ensberg, quien junto a su cuerpo técnico han diseñado un plan que mantiene al staff de pitcheo como un grupo de boyscouts, siempre listos.
En especial, el cubano Guasch, que subirá al montículo cuando la presión esté alta, sin importar el inning. Ensberg, con su estrategia, ha logrado sacar al equipo del foso, y aunque el camino seguirá siendo difícil, confío en que logrará mantener la mejor actitud de sus jugadores.
Y llegó el noveno. Y quien tenía que venir, vino. El de Cumaná, Andrés Sotillet, un derecho que ya tiene 22 salvados de por vida con Caribes, y tiene las herramientas para sumar muchos más: velocidad, pitcheos quebrados para engañar… Pero por alguna razón, no es consistente. Se pone bolero, le batean, y por ahí le engordan la efectividad. Eso sucedió frente a los Tigres, cuando abrió el inning con boleto y finalmente recibió un jonrón para perder el juego.
Aún así, con todas esas dificultades del pitcheo aborigen, hay que saludar la manera de manejar a los lanzadores de Morgan Ensberg. No es grato perder de la manera que lo hicieron ante los Tigres, pero es mejor recordar la racha que tenían de cinco victorias y las que se espera tener ante los Leones en el paraíso del béisbol. Caribes, con su espíritu indomable, seguirá dando batalla en esta emocionante temporada de la LVBP.
