Béisbol

La esquizofrenia de la grada: De la hoguera al Olimpo en 48 horas

Contraste de Salvador Pérez frustrado y Ronald Acuña celebrando victoria de Venezuela ante Japón en el Clásico Mundial.

Primer Out

La memoria del fanático venezolano dura lo que un suspiro en el Caribe. Ayer pedían sangre; hoy levantan altares. El béisbol tiene esa cruel y hermosa virtud de desnudarnos la psique en el diamante. Cuando Salvador Pérez arrastró su madero en el noveno inning contra República Dominicana, sellando aquel doloroso 7-5, el tribunal inquisidor de las redes dictó una sentencia fulminante. Lo tildaron de estar «más perdido que el hijo de Lindbergh», sepultando su jerarquía bajo el peso de un miserable promedio de .214 sin extrabases. El dugout parecía un velorio, asfixiado por el fantasma de las decisiones no tomadas y el pesimismo tóxico de una afición que exigió la crucifixión de Omar López por dejar en la banca los 49 estacazos de Eugenio Suárez. Y la grada rugía pidiendo rodar cabezas, convencida de que el equipo ya estaba «ido del béisbol». Pero en este deporte, la redención a veces duerme en el mismo casillero que la tragedia… esperando su turno al bate.

Segundo Out

Vamos a los números, que no mienten ni piden perdón. La resurrección ante el campeón defensor no fue un milagro bajado del cielo, fue diseño de pizarra pura y dura. En una encerrona de hora y media en Miami, el cuerpo técnico leyó el código nipón y descubrió que Japón subestimaba los emparejamientos zurdo-derecho en su bullpen. Ajustaron. Se acabó la pasividad de ver pasar rectas mansas. Acuña no perdonó y castigó el segundo envío de Yoshinobu Yamamoto mandando la bola a 401 pies de distancia. Velocidad pura de salida. Wilyer Abreu, entendiendo su rol de toletero clave, desapareció una recta de cuatro costuras en cuenta de poder (2-1) a 409 pies.

López no titubeó con la grúa. Le quitó la bola a Ranger Suárez en el tercer tramo apenas olió peligro y le entregó el juego a un bullpen imperial. Fueron 6.1 episodios de apenas cuatro cohetes, un solo boleto y ocho samuráis pasados por la guillotina. Enmanuel de Jesús dictó cátedra de economía con menos de 50 pitcheos en 2.1 innings en blanco, y Daniel Palencia dominó al mismísimo Ohtani con un elevado. Sin embargo, el verdadero jaque mate táctico ocurrió con la pizarra 5-4. Un coach, sugirió tocar la bola. López lo mandó a sentar: «¿Quieres poner safety squeeze? Estás loco… este dara un palo aquí». Ordenó bateo y corrido con Ezequiel Tovar y Gleyber Torres, abriendo la compuerta para el cuadrangular lapidario de Abreu. Ajedrez de Grandes Ligas.

Tercer Out

Y ahora, la fiesta. Venezuela elimina a Japón antes de semifinales por primera vez, asegura un boleto inédito a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 para este deporte de conjunto, y pisa una semifinal del Clásico por primera vez desde 2009. Acuña jura que fue el juego de su vida. López saca pecho, recuerda que hace esto gratis por ver feliz a su país, y cita la Biblia comparando el triunfo con David y Goliat. Muy bonito todo. Un guion de película.

Pero… ¿no son los mismos que hace apenas dos días la gente decia que regalaban boletos en cuenta de 0-2 y retaban a Juan Soto con tres rectas seguidas por pura terquedad? La afición bipolar borró el #FueraOmarLopez para abrazarse al #VamosVinotinto con una facilidad pasmosa. El béisbol te perdona los pecados si ganas el domingo, pero no te borra el historial. Salvy fue honesto al admitir que «si bateo para doble play soy el peor». Esa es la única verdad absoluta que nos dejó esta primera ronda. Maikel García y Abreu taparon las grietas de los veteranos hoy. ¿Les alcanzará el «tumbao» a ritmo de tambor y el scouteo frente a Italia en la semifinal, o volverán a ser los mortales paralizados del noveno inning contra Dominicana? (Segun los delirantes aficionados).

Amanecerá y veremos.

¿Qué Opinas?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias

Inicio