Fonzy Jr., el receptor del Magallanes que llegó al equipo como quien recibe un regalo navideño adelantado, se ha convertido en la chispa que enciende la ofensiva turca. Con un average que parece sacado de un juego de softbol playero (.400), el joven Alfonzo Jr. no solo aporta con el bate, sino que, según sus propias palabras, inyecta «buena vibra» al clubhouse. ¿Será que el hijo del «Matatán» heredó algo más que el apellido? ¿O será que la clave de su éxito radica en la «química» con sus compañeros, esa especie de alquimia beisbolera que transforma a un grupo de peloteros en una máquina de ganar?
Fonzy Jr., en una entrevista con Ignacio Serrano, que más bien parece una charla motivacional de autoayuda, nos habla de la importancia de «ir juego a juego, turno a turno», como si se tratara de un mantra budista aplicado al béisbol.
«Pensar que estamos tomando el último turno de la temporada», dice el joven catcher, con una convicción absolutamente firme. Y claro, no podemos olvidar la inevitable comparación con su padre, Eliezer Alfonzo, una leyenda magallanera que seguramente observa con orgullo (y quizás algo de asombro) el desempeño de su vástago.
Pero más allá de las frases motivacionales y la herencia genética, lo cierto es que Fonzy Jr. se ha convertido en una pieza fundamental para un Magallanes que, a cinco juegos del final del Round Robin, se aferra a la esperanza de llegar a la última instancia. Con dos juegos de desventaja frente a los Bravos de Margarita, los Navegantes necesitan ganar casi todos sus encuentros restantes. ¿Podrá el joven Alfonzo guiar al Magallanes a la tierra prometida? ¿O será que la «buena vibra» y la «química» no serán suficientes para remontar la cuesta?
Mientras el Magallanes descansa hoy, preparándose para enfrentar a los Cardenales de Lara en Barquisimeto, nos queda la intriga de saber si este joven receptor, con su discurso de liderazgo y su bate encendido, logrará convertirse en el nuevo héroe de la afición turca. Al fin y al cabo, como decía el filósofo del béisbol Yogi Berra: «Esto no se acaba hasta que se termina».

