Amigos lectores, si algo nos ha enseñado el béisbol es que da sorpresas, y qué sorpresa la que nos ha dado este Round Robin. Resulta que los Cardenales de Lara, esos pájaros rojos que a veces cantan más bonito que vuelan, han decidido reforzar su nido con un par de leones. Sí, leyeron bien, ¡leones! Harold Castro y José Rondón, provenientes de la jungla caraquista, ahora se pavonean con plumas rojas. Y déjenme decirles que el cambio de uniforme les ha sentado de maravilla.
Pareciera que a estos dos felinos les inyectaron una dosis de adrenalina crepuscular. En sus primeros dos juegos, han bateado como si no hubiera un mañana. ¡De 21-9, con cinco carreras impulsadas! Con razón Ildemaro Vargas, el capitán cardenal, anda más contento que perro con dos colas. «Son bateadores probados», dice con una sonrisa que le llega hasta los spikes. Y cómo no va a estar feliz, si estos dos leones le están dando a la pelota con toda la fuerza posible.
Harold Castro, anda desatado con el bate. ¡Hasta jonrón conectó! Dicen que en Barquisimeto ya le están componiendo golpes larenses en su honor. Y no es para menos, porque con su promedio de bateo, más alto que la inflación venezolana, está poniendo a temblar a los pitchers rivales. Y por si fuera poco, también se luce a la defensiva, moviéndose en el campo con la agilidad de un gato.

Y qué decir de José Rondón, ese otro león que ahora ruge en tierras larenses. Con su bateo oportuno y su capacidad para impulsar carreras, se ha convertido en la pesadilla de los equipos contrarios.
En fin, amigos, que con Harold Castro y José Rondón, los Cardenales han armado un equipo de miedo. Ahora sí que los pájaros rojos tienen con qué volar alto en este Round Robin. Y quién sabe, quizás hasta logren alcanzar el título que tanto anhelan.

