El tiempo pasa. Nos vamos poniendo viejos, cantaba Pablo Milanés. Pero hay atletas que logran espantar el paso de cada primavera. A sus 39 años, cuando la mayoría ya ha guardado el uniforme, Heissler Guillent acaba de estampar su firma con Boca Juniors, vigente campeón de la Liga Nacional Argentina. “El Sastre” no se retira; toma medidas para un nuevo desafío. Su carrera es un manual de tenacidad, una historia que merece ser contada desde aquel oro épico en México.
Han pasado diez años desde la gesta. Diez años desde que la Vinotinto de las Alturas silenció al continente y se ganó el apodo de “Los Conquistadores de México”. Aquel 2015, bajo la guía táctica de Néstor “Che” García, la semifinal contra la Canadá de figuras NBA (un infartante 79-78) fue el milagro que selló el boleto a los Juegos Olímpicos de Río 2016.
Pero la final contra la Argentina de Luis Scola fue la graduación. Y allí, en el momento cumbre, Guillent fue el máximo anotador del equipo con 15 puntos. Él fue el arquitecto de un último cuarto demoledor (27-19) que aseguró el triunfo 76-71 y le valió un puesto en el Quinteto Ideal del AmeriCup 2015.
Sin embargo, no todo ha sido color de rosa. En 2016, la tragedia deportiva tocó a su puerta: una rotura parcial del tendón de Aquiles. Era la lesión que entierra carreras y que amenazó con sacarlo de esos Juegos Olímpicos por los que tanto luchó. Guillent lo definió mejor que nadie: “Tienes que sentirte mal, tienes que deprimirte, lo que no tienes que hacer es dejar que eso te atrape”.
Y no dejó que lo atrapara. Vivió el duelo, apretó los dientes y se recuperó en casi nueve meses para cumplir el sueño olímpico.
Lo que vino después fue pura inteligencia. “El Sastre” entendió que su juego debía evolucionar. En 2023, doce años después de su primer galardón, Heissler Guillent volvió a ser nombrado MVP de la SPB. No fue casualidad. Lideró a Guaros con promedios de 17.6 puntos, 5.6 asistencias y 4.6 rebotes. Se llevó el premio “Regreso del Año”, no solo por volver de una lesión, sino por regresar a un trono que muchos creían oxidado.
Hoy, con 39 años, “El Sastre” prepara la aguja para su primera experiencia en la competitiva liga argentina. Su fichaje por Boca Juniors Baloncesto es el merecido reconocimiento. Es la prueba viviente de su propia ley: “Disciplina, trabajo y humildad son la gran clave”. Heissler Guillent no juega contra el tiempo; lo usa a su favor, cosiendo una leyenda que se niega a tener punto final.
