Béisbol

¡Leones del Caracas: rugen a pesar del cansancio del bullpen!

José Alguacil, mánager de los Leones del Caracas, soltó perlas dignas de análisis en una entrevista reciente. Entre la autocrítica y la súplica a la fanaticada, dejó claro que en la cueva melenuda rugen más los lamentos que los rugidos de triunfo esta temporada.

Analicemos sus declaraciones con lupa y un toque de humor, porque si algo nos sobra en este país es la capacidad de reírnos hasta de las desgracias (y más si son beisboleras).

«El pitcheo ha sido el problema de todo el año», confiesa Alguacil. ¡Vaya descubrimiento! Cualquier fanático con dos dedos de frente lo ha notado desde la primera semana. Los abridores parecen tener alergia a lanzar aunque sea 4 entradas, obligando al bullpen a transitar algo parecido aun maratón. ¡240 entradas lanzadas por los relevistas! A este paso, terminarán pidiendo oxígeno y suero a domicilio. Claro, con semejante trajín, «genera cansancio en los brazos», dice el mánager, con la misma cara de sorpresa que si hubiera descubierto que el agua moja.

«Hay que pasar la página», exhorta Alguacil, como si fuera tan fácil olvidar la pesadilla monticular que los fanaticos han presenciado. A pesar de eso, la fanaticada caraquista se aferra a la esperanza de que los abridores despierten de su letargo y permitan a los relevistas disfrutar de un merecido descanso en el dugout.

Y hablando de despertar, ¿qué pasará con el bateo cuando Eugenio Suárez se marche? «Esperamos que cuando ya él no esté, puedan estar en el equipo Freddie Fermín o Salvador Pérez», comenta Alguacil, dejando entrever que el futuro de la ofensiva melenuda pende de un hilo (o de un bate). Lo cierto es que la ausencia del «Bolibomba» dejará un vacío considerable, y solo queda cruzar los dedos para que los jóvenes talentos puedan llenarlo con creces.

Alguacil no olvida a la exigente fanaticada caraquista: «Somos los Leones del Caracas, sé que siempre los fanáticos van a presionar». Y cómo no, si estamos acostumbrados a ver al equipo rugiendo en la cima. Pero este año, la cosa ha estado más floja. «Hemos estado luchando por la clasificación», admite el mánager, con una sinceridad que conmueve. Y claro, «a nadie le gusta ser criticado», pero la afición, con su pasión desbordada, no se guarda nada. «Los entiendo, yo fui pelotero, técnico y ahora mánager», se justifica Alguacil, apelando a la empatía. «Pero les pido confianza», suplica, con la mirada puesta en un futuro (ojalá) más prometedor.

En fin, la situación de los Leones del Caracas es como una telenovela: llena de drama, incertidumbre y algunos momentos de esperanza. ¿Lograrán los abridores encontrar el rumbo? ¿Podrán los bates jóvenes llenar el vacío de Eugenio Suárez? ¿Aguantará la fanaticada la presión sin explotar? Al final del día, esto es solo un juego. Aunque para los caraquistas, sabemos que es mucho más que eso.


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