Las gradas del Universitario retumban. No es para menos, los Leones del Caracas acaban de vencer por segunda vez en la temporada a sus eternos rivales, los Navegantes del Magallanes.
La pizarra marca una victoria, pero más allá del resultado, se respira un aire distinto en el ambiente. Este triunfo no es uno más, es el cuarto consecutivo, el quinto en los últimos seis juegos. Un rugido que hace apenas dos semanas parecía ahogado en la garganta de la afición, ahora se escucha con fuerza en toda la ciudad.
Recordar el descontento generalizado de hace quince días es como volver a una película en blanco y negro. Las redes sociales ardían con la etiqueta #FueraAlguacil, las tribunas del Universitario se teñían de frustración y la sombra de la duda se cernía sobre el equipo. Pero algo cambió. Una chispa encendió la llama y el Caracas parece haber encontrado el camino.
¿Magia o trabajo en equipo? Esa es la pregunta que se hacen los aficionados. Muchos atribuyen la resurrección a la llegada de Orber Moreno, una figura emblemática para la fanaticada caraquista. Desde su incorporación al cuerpo técnico, los Leones han ganado 10 de 15 juegos, un cambio radical que contrasta con el inicio dubitativo de la temporada.
«Fue una victoria de equipo», afirma Jhoulys Chacín, el abridor del último encuentro. Y es que más allá del «efecto Moreno», es innegable que algo se ha movido en la interna del equipo. El periodista Guillermo Linares lo describe con precisión en su cuenta de X: «Ahora sí se le ve roles al bullpen del Caracas». Un bullpen que en los últimos siete juegos ostenta una efectividad de 1.58, una fortaleza clave en el béisbol actual.
«Lo mejor está por venir, se están reflejando los trabajos que estamos haciendo», asegura Víctor Bericoto, joven jardinero de los melenudos. Y Carlos Hernández, cerrador del equipo, remata con una frase que resume la nueva mentalidad: «No es como se comienza, es como se termina».
Con la mirada puesta en los Tiburones de La Guaira, su próximo rival, los Leones se preparan para continuar su ascenso en la tabla de posiciones. La afición, entusiasmada con el presente, se ilusiona con un futuro prometedor. El rugido del león se escucha cada vez más fuerte, y esta vez, parece que ha llegado para quedarse.

