Béisbol

El Relevo de Caribes: Una tribu en busca de su Chamán

Foto: Alejandro van Schermbeek

El béisbol es un juego de detalles. Un lanzamiento descontrolado, un swing oportuno, una decisión tardía… y el destino de un equipo puede cambiar en un instante. En Oriente, la tribu de Caribes de Anzoátegui lo sabe bien. Tres veces en lo que va de temporada han visto la victoria escaparse de sus manos en el último suspiro, como arena entre los dedos.

El 17 de octubre, con Loiger Padrón en la lomita, un jonrón de “Cafecito” Martínez con Alexi Amarista en base le dio la vuelta al marcador y dejó a los indígenas con la miel en los labios. El 25, la historia se repitió, esta vez con Andrés Sotillet como víctima del batazo decisivo, cortesía de Yonathan Mendoza de los Tigres. Y como si de una maldición se tratara, el 30 de octubre, con Gabriel Yanez en el montículo, Carlos Rodríguez del Magallanes conectó el hit de oro que sentenció la tercera derrota en el noveno inning para Caribes.

Es cierto que el bullpen caribeño ha mostrado destellos de solidez. Richard Guash, el cubano con brazo de fuego, ha sido una auténtica revelación. En 8 entradas de labor, apenas ha permitido un imparable y ha ponchado a 13 bateadores, con una efectividad inmaculada. Andrés Sotillet, Manuel Cachutt y el propio Gabriel Yanez han logrado asegurar algunas victorias, pero la inconsistencia ha sido la norma. Sotillet y Yanez, en particular, cargan con estadísticas que invitan a la preocupación.

Morgan Ensberg, el jefe de la tribu, se encuentra ante un dilema. ¿Cómo conjurar el maleficio que parece perseguir a sus apagafuegos? ¿Quién será el chamán capaz de cerrar los juegos con la serenidad de un viejo cacique?

Julio Pinto, un joven con talento que debutó recientemente, podría ser la respuesta. O quizás sea el momento de confiar en la experiencia de otros lanzadores, de buscar nuevas fórmulas, de sacudir el bullpen.

Lo cierto es que tres derrotas en el noveno inning pesan como una losa. No es lo mismo un Caribes con récord de 10-4, peleando por la cima, que un Caribes con 7-7, navegando en la medianía de la tabla. Cada juego cuenta, cada out es una batalla. Y en esta liga, donde la pasión se desborda como un río crecido, la diferencia entre la gloria y la frustración puede estar vinculada a esos salvados perdidos .

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