Cuando la derrota parecía sentenciada y el abismo de la clasificación se hacía más profundo, la figura de un gladiador emergió desde el banquillo para cambiar la historia. Salomón Rondón, el eterno ‘9’ de Venezuela, se vistió de héroe este martes al anotar el gol decisivo con el que el Real Oviedo selló una remontada épica de 2-1 sobre el Valencia en el mítico Estadio de Mestalla.
El partido, pospuesto desde el lunes por mal tiempo, parecía tener un guion trágico para el equipo del venezolano. Un gol de vestidor de Arnaut Danjuma a los cuatro minutos le dio la ventaja al Valencia, que dominó gran parte del encuentro ante un Oviedo que lucía maniatado e inofensivo.
Pero en el fútbol, el destino puede cambiar en un parpadeo, especialmente cuando entra un futbolista con la jerarquía de Rondón. Y así fue. A los 85 minutos, Luka Ilic encendió la chispa de la esperanza con un gol que silenció a la grada local. El delantero venezolano, que había ingresado como suplente, fue clave en la jugada del empate, ganando un balón aéreo que derivó en la anotación de Ilic. Y apenas un minuto después, a los 86, llegó el momento culminante del «Gladiador». En una brillante jugada individual, Rondón recibió el balón, lo bajó con maestría, dejó atrás a un defensor y con una definición potente mandó el balón al fondo de la red para desatar la locura en el banquillo visitante.
El golazo de Salomón Rondón es mucho más que tres puntos. Es un tanque de oxígeno para un Real Oviedo que se ahogaba. El equipo, recién ascendido a La Liga, venía de tres derrotas consecutivas y una alarmante sequía goleadora, con apenas un tanto en seis partidos. Esta victoria, forjada por el instinto y el liderazgo del caraqueño, los catapulta del penúltimo lugar al puesto 14, dándoles vida y una inyección anímica invaluable.
Para Rondón, este gol es la reafirmación de su vigencia y su jerarquía. Es el grito de un líder que, en el momento más oscuro, asume la responsabilidad desde el rol que le toque (en este caso, la suplencia) y demuestra por qué su fichaje fue clave para un equipo que lucha por la permanencia. Es la estampa de un delantero histórico que sigue rugiendo en la élite del fútbol europeo, regresando a marcar en la Liga Española.
El partido terminó con la expulsión de Ilic en el tiempo añadido, una anécdota menor dentro de una noche que quedará marcada por la furia y el corazón de un equipo que, gracias a la entrada y el gol de su ‘9’ vinotinto, volvió a creer.
