Béisbol

Salvador Pérez: Cuando la grandeza se embarra de soberbia (y el Caracas se hunde)

«La humildad no se compra con jonrones, ni la razón se gana con anillos de Serie Mundial». FM

Lo que está pasando en el dugout de los Leones del Caracas no es una crisis de béisbol, es una crisis de educación. Y me duele decirlo, porque si alguien tiene mi respeto en la pelota moderna es Salvador Pérez. Un futuro Salón de la Fama, un caballero en Kansas City… pero que en Caracas ha decidido jugar a ser el relacionista público del desastre.

Vamos a hablar a calzón quitado, como se habla en el clubhouse cuando se cierran las puertas.

Salvador salió a defender lo indefendible: a un mánager, José Alguacil, que tiene al equipo con la mejor ofensiva del torneo hundido en el sótano. Y para hacerlo, utilizó la excusa más vieja, barata y falaz de la pelota: «Ustedes no jugaron, ustedes no saben».

¡Por favor, Salvador!

¿Acaso hace falta ser gallina para saber cuando un huevo está podrido? No. Solo hace falta tener olfato. Y lo que huele en el Monumental es a formol.

El pecado de la arrogancia: «¿Quién es ese?»
Lo más grave no fue defender a su amigo Alguacil —eso se llama lealtad y se aplaude en privado—. Lo imperdonable fue ningunear a una institución de la locución deportiva como Fernando Arreaza. Decir «¿Quién es ese?» sobre uno de los narradores más estudiosos y respetuosos de nuestra pelota, te deja mal parado a ti, no a él.

Si Salvador no sabe quién es Arreaza, demuestra que está desconectado de la realidad del béisbol venezolano. Y si lo sabe y lo dijo por soberbia, entonces el problema es que el ego ya no le cabe en la careta. Arreaza, Salvador, es la voz que ha narrado las hazañas que tú sueñas con emular. Respeto, muchacho. Respeto.

La falacia de «El Manager no juega»

Salvador dice que los culpables son los peloteros. Que Alguacil no lanza. Tienes razón a medias. Alguacil no lanza, pero Alguacil es quien deja a un lanzador explotado en la loma para que Bravos de Margarita le voltee la arepa en el décimo inning, como pasó anoche.

El mánager es el chef. Si los ingredientes son buenos (y Caracas los tiene) pero la comida sabe mal, la culpa es del cocinero. La tabla de posiciones no miente, y hoy el Caracas amanece solo en el último lugar. Eso no es «culpa de la prensa», es culpa de una dirección nefasta.

La fanaticada caraquista: ¿Víctimas o Verdugos?

Ahora, vamos a poner el dedo en la llaga. Leo a muchos fanáticos ofendidos. Y tienen razón en estarlo. Pero hagamos memoria.

La afición del Caracas tiene un doctorado en toxicidad. ¿O ya se nos olvidó cómo trataron a Andrés Galarraga? ¿Cómo pitaron a Wilson Álvarez? ¿Lo que le hicieron a Carlos Hernández? He visitado estadios en todo el Caribe, desde Maracay hasta Santiago de Los Caballeros, y en pocos lugares el «fanático» se vuelve tan enemigo de su propia camiseta como en el Universitario (y ahora en el Monumental).

Sí, hay mucho «nuevo rico» en la grada que va a tomarse selfies y a insultar para drenar sus frustraciones personales. Eso es verdad.

Pero Salvador, tú eres el profesional. Tú eres el que cobra millones de dólares. No puedes bajar al barro a pelear con el que paga la entrada.

Si el fanático pita, usted batea. Si el fanático insulta, usted gana juegos.

La Reflexión Final

Salvador Pérez intentó ser el escudo de José Alguacil, y lo que logró fue convertirse en el blanco de las críticas. Dividió a la afición en el momento en que más unión necesitaban.

Ayer, Leones perdió otra vez por el mal manejo del pitcheo. ¿Va a salir Salvador hoy a decir que fue culpa de Arreaza? ¿O va a aceptar que su mánager se equivocó?

El liderazgo no se impone con gritos ni con sarcasmos en ruedas de prensa. Se impone con el ejemplo. Y el ejemplo ayer fue una derrota dolorosa en Margarita.

Menos micrófono y más estrategia. Porque como decía Yogi Berra: «El juego no se acaba hasta que se acaba», pero la paciencia del caraquista… esa ya se acabó.

¿Qué Opinas?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias

Inicio