Béisbol

Protagonistas por herencia, campeones por urgencia

Ranger Suárez lanzador de Venezuela Clásico Mundial de Béisbol 2026 debut contra Países Bajos.

La memoria es un músculo que en Venezuela a veces se nos queda frío. Hablamos de los Héroes del 41 como quien cuenta una leyenda de aparecidos, algo lejano, casi místico. Pero cuidado. No saber quién era el “Chino” Canónico, José Antonio Casanova o el “Chucho” Ramos es ignorar el ADN que nos permite hoy exigirle a este equipo un campeonato. Esos tipos no solo ganaron un Mundial; sembraron la semilla en un país que, desde entonces, respira por las costuras de una pelota.

Y sí, después vinieron unos gigantes que nos regalaron la epopeya de Portland. Llevaron el baloncesto a un lugar privilegiado, nos acostumbraron a Mundiales y Juegos Olímpicos, pero siempre con ese sabor agridulce de saber que el oro, en los tabloncillos, suele ser una utopía. Del fútbol… del fútbol somos unos enamorados solitarios. Hemos soñado, hemos llorado y nos hemos ilusionado con espejismos que se desvanecen en la última jornada de eliminatorias. Le debemos a la terquedad de un par de técnicos criollos que el nombre Vinotinto tenga respeto, pero la vitrina sigue vacía.

El deporte colectivo tiene una deuda pendiente con este país. Venezuela hace rato que solo pierde. Ya México nos pasó en Series del Caribe y en el Clásico Mundial siempre nos quedamos en el «casi». Todavía duele ese grand slam de Trea Turner en el octavo inning que nos robó el sueño en 2023. No avanzamos a una semifinal desde 2009 y la paciencia se agota.

Pero en la pelota no somos invitados de relleno. Somos protagonistas. Tenemos un roster para sentarnos en la mesa de los grandes sin pedir permiso. No importan las dos derrotas de exhibición ante Astros y Nacionales donde apenas fabricamos dos carreras. Como dice el manager Omar López: eso es trámite. Lo real empieza mañana en Miami contra los Países Bajos, rival a quien hemos vencido.

Mañana el serpentinero de los Medias Rojas, Ranger Suárez, toma la pelota. Un tipo con un temple de acero que registra 1.48 de efectividad en postemporada y 44 ponches en 42.2 innings. Si él pone la música, el resto debe bailar con precisión. No cometer errores de escuelita, correr las bases con inteligencia y que la ofensiva de Acuña, Arraez y los Contreras despierte de una vez.

Venezuela está sufriendo por todos lados. El dolor nos asedia. Pero si a estos treinta peloteros se les ocurre entender su responsabilidad; si se concentran y piensan en su gente, poco importará que existan marcianos en Japón o que los americanos crean que el trofeo es su derecho por decreto.

¡Vamos no joda! Ustedes son Venezuela. Sientan esa V en el pecho y dennos esa satisfacción que nos durará para toda la vida. El país los está mirando.

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