Béisbol

El inesperado héroe de Boston

En ocasiones los guiones más apasionantes los escriben los personajes secundarios. Mientras Boston afinaba su orquesta de estrellas, con Garrett Crochet al mando de la sinfonía desde el montículo, un joven venezolano, de nombre Wilyer Abreu, decidió que era hora de robarse el show. «El héroe inesperado» apareció para iluminar el diamante con dos estacazos de antología.

Wilyer Abreu, con la fuerza que brinda la arepa, despachó dos cuadrangulares y remolcó cuatro carreras, cifras de leyenda para un día inaugural. Y es que Abreu, regresó de los infiernos de una enfermedad en la pretemporada (virus gastrointestinal y kilos perdidos) para inscribir su nombre en los anales del béisbol. El venezolano se convirtió en el segundo en lograr la hazaña de duplicar jonrones en un Opening Day, uniendo su nombre al de Rougned Odor.

¿Quién lo hubiera dicho? Mientras los expertos debatían las firmas millonarias de los Medias Rojas, Wilyer Abreu se encargaba de silenciar a los incrédulos. Sus batazos, dedicados a sus mellizos, resonaron con fuerza, recordándonos que el béisbol, está lleno de sorpresas.

Los números, fríos como la estadística, dicen que nadie desde 1920 había logrado lo que Abreu hizo: llegar a base en cada turno, impulsar cuatro carreras, empatar el juego con un jonrón y ganar con otro. Pero más allá de los números, queda la épica del momento: un joven venezolano, enfrentándose a la adversidad, emergiendo como el héroe inesperado.

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